Artículos
El Reino de Dios, Pastor Carlos Arroyo
El Reino de DiosPor Carlos Arroyo
El Reino de Dios es un tema que escuchamos mucho en estos días, en libros, prédicas y es parte del lenguaje cristiano, a continuación presentamos un breve ensayo acerca de lo que encontramos en la Palabra acerca del Reino de Dios y de la evoución de este concepto desde la época del Antiguo Testamento hasta los tiempos del inicio de la Iglesia.
Creemos que tener esta perspectiva clara nos ayudará a comprender cuál es nuestro papel en este Reino del cuál ya somos parte.
I. El Reino de Dios en el Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento, el propósito de la futura venida del Señor y del Día del Señor es el establecimiento del Reino de Dios, sin embargo la expresión "Reino de Dios" no aparece en el Antiguo Testamento.
Por qué si "Reino de Dios" no aparece como tal en el Antiguo Testamento podemos afirmar que si existe en él? Las evidencias que encontramos para afirmar esto son suficientes, tales como la forma como Dios regula la creación, y posteriormente a su pueblo; las afirmaciones de que "Jehová reina" por ejemplo el Salmo 24. 7-10:
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria.
El salmista también llama a Jehová "rey" en el salmo 145.1 "Te exaltaré, mi Dios, mi Rey", el mismo Dios se autodenomina "rey" en la profecía de Isaías 43:5 " 15Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.", el mismo Isaías se declara haber visto a Jehová el Rey en 6.5, por lo que evidentemente su concepto de Dios como Rey es el que marca su acción profética y las profecías relacionadas con el Mesías como un descendiente del Rey David, todos estos conceptos evocan la idea de la existencia de un Reino regulado por Dios, gobernado por su Mesías quien actuará con la misma autoridad y soberanía con que Jehová lo hace con su pueblo Israel.
Más claro aún es Daniel quien al interpretar el sueño de la estatua que representaba los reinos de la tierra afirma que al final Jehová desmenuzará al último reino y establecerá el suyo propio:
"44Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre"
Daniel 2:44
Daniel mismo presenta este Reino como uno que será entregado a quien el llama el Hijo del Hombre, el Mesías, quien gobernará eternamente:
"13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido"
Daniel 7:13-14
Hasta aquí parece ser claro que en el desarrollo del Antiguo Testamento se hilvana la idea de un Reino de Dios que será regido por un descendiente de David ungido para este propósito, el Mesías. Este será Señor sobre todo el pueblo y traerá la paz:
"2Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. 3Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. 4Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra" Miqueas 5:2-4
Las Escrituras no solo sugieren que Dios es Rey y que establecerá su Reino, sino que podemos encontrar en los escritos proféticos tres características principales de este Reino; primero, el gobierno universal de Jehová, encontramos varios pasajes donde las naciones se someten a su autoridad y reciben la salvación del reino de Dios (Isaías 25:6-7, 45.21-22, 51.4-5, 52.10-11, 56.3-4; Jeremías 3:17; Sofonías 3:8-9; Zacarías 8:20-21,14.9); en segundo lugar, la justicia del Reino, esta es representada en diversas formas, por ejemplo en descripciones de la justicia del Mesías (Isaías11:3-5; Jeremías 23:5-6), pero más aún en la acción del Señor para la purificación y renovación del pueblo (Isaías 1:25-26, 4.3-4, 32.15-16, 52.13 – 53.12; Jeremías 31:31-32; Ezequiel 36:25-26, 37.23-24); y en tercer y último lugar, la paz del Reino, esta paz incluye la ausencia de guerra (Isaías 2:2-3, 9.5-6; Miqueas 5:4; Zacarías 9:9-10) y también paz en el reino animal (Isaías 11:6-7, 35.9), este estado de paz provocará abundancia (Isaías 35, 41:17-18; Ezequiel 47; Oseas 2:21-22; Joel 4.18; Amós 9.13).
II. El Reino de Dios en la literatura pre-cristiana
La idea del Reino de Dios en el Judaísmo entre el 200 a.C. y 100 d. C. se sustentaba en el concepto de un reino en el cual Dios es rey del universo, pasado, presente y futuro. Durante la diáspora helenísta se interpretaba el Reino en términos espirituales o morales. En la mayoría de los casos se concebía el Reino de Dios en términos escatológicos.
Este Reino Escatológico se concebía de diferentes formas, por ejemplo el Testamento de Moisés 10 propone un Reino Apocalíptico traído por ángeles, que es gobernado por un Mesías según propone Salmos de Salomón 17. Esta concepción no se mantiene pura pues otros escritos como 4 Esdras y 2 Baruk proponen un reino mesiánico transitorio con un propósito apocalíptico.
Aunque existen bastantes coincidencias de conceptos en la laiteratura Apócrifa y Pseudoepígrafa, también encontramos divergencias importantes como por ejemplo los Salmos de Salomón incluyen la resurrección de los muertos pero ésta no aparece en los Oráculos Sibilinos.
El común denominador de estos escritos es el rechazo al gobierno extranjero contra el cual proponen la soberanía de Dios y de su pueblo Israel por medio de un Reino divino en unos casos gobernado por un Mesías y en otros directamente por Dios.
En los rollos del Qumran se encuentra terminología que trata sobre el Reino de Dios, particularmente en la teología dual y la escatología presentes en la Regla de la Comunidad y en el Rollo de la Guerra. Como sucede con la mayoría de los conceptos del Qumran no podemos definir qué tanto de esto es influencia de o influyó a los conceptos judíos de la época o los escritos considerados sagrados.
La visión del Reino en Qumran es social y política, y es nacional, pues se circunscribe a Israel, además es militar, vindicativa, violenta, pues no incluye amor ni perdón a los enemigos.
Los agentes de la realización de este Reino son angelicales y se considera al Arcángel Miguel como el líder de esta realización, por lo que podemos ver que no incluye a un Mesías o a un Hijo del Hombre.
III. El Reino de Dios en los Evangelios Sinópticos
Todo lo que hemos presentado vino a ser el trasfondo con el que probablemente se recibieron las ideas a cerca del Reino de Dios que aportó Jesús con su prédica.
Nuestra intención no es hacer una comparación con ese trasfondo, eso lo dejamos para el lector, más bien presentamos una breve descripción de lo que dicen los evangelios a cerca del Reino de Dios.
En la ideología de Mateo parece que el creyente-iglesia es el agente que activa el reino de los cielos que fue establecido por Jesús. Es claro que el propósito de Jesús era establecer el reino de los cielos aquí en la tierra, él mismo llama su mensaje el "evangelio del reino" (4.23) y toda su predicación gira alrededor de esto. Consideramos que el tema del reino de los cielos es parte de la Ideología del Porvenir en Mateo porque precisamente este reino queda establecido con Jesús y sus seguidores se convierten en "habitantes" de ese reino que alcanzará su clímax cuando venga el Hijo del Hombre.
Según Mateo Jesús predicaba que el reino de los cielos se ha acercado (4.17), dando a entender que estaba instaurando a partir de ese momento el reino de Dios en la tierra.
A este reino solamente pueden entrar aquellos que hacen la voluntad del Padre (7.21-23), la voluntad del Padre no es que echen fuera demonios, ni sanen enfermos, aunque estos actos son la forma para establecer el reino que el mismo Jesús utilizó, lo que evidencia si hemos hecho la voluntad del Padre es que hallamos dado de comer al hambriento, dado de beber al sediento, vestido al necesitado, visitado al enfermo y al encarcelado (25.31-46).
Para entrar en el reino de los cielos es necesario ser como niños (18.3-5), con un corazón dispuesto a aprender del ejemplo de los demás, un corazón moldeable que no tiene paradigmas religiosos y que ama sinceramente, un corazón dispuesto a dejarlo todo por aquello que desea. Por esto mismo es que se presenta difícil para los ricos entrar en el reino (19.16-26), pues sus bienes los atan y les dificulta correr en pos de lo que ofrece este reino. No son las riquezas, sino el amor a ellas lo que obstaculiza este ingreso en el reino.
El reino de los cielos no es exclusivo de los que profesan el judaísmo o cualquier otra religión, por esto Jesús afirma que en el reino entrarán muchos extranjeros que se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob (8.11-12).
Este reino tendrá un gran crecimiento, pues es presentado como algo que comienza pequeño pero que se extiende rápidamente (13.18-33). Además el encontrarlo es tan valioso como encontrar un gran tesoro, no se debe descuidar, por el contrario debemos procurar conservarlo, o pertenecer a él (13.44-52). Por esto los que no lo valoren y aprecien correctamente serán juzgados y echados al fuego.
En la ideología de Marcos el concepto del Reino de Dios no se desarrolla tanto como en Mateo o Lucas, la única idea clara surge de las dos parábolas que presenta en 4.26-32, en las que sugiere que el Reino de Dios es como una semilla que se siembra oculta en la tierra y poco a poco crece hasta llegar a estar maduro y entonces será segado. Con esto Marcos es el que deja más clara la idea futura del Reino.
En Marcos encontramos un fuerte énfasis en lo difícil que será entrar en el Reino (9.47, 10.23-25) y que debemos ser como niños para lograrlo (10.14-15), con esto tira por el suelo varios de los conceptos pre-crisitanos y evoca un Reino futuro en cual no todos participarán.
Por su parte, Lucas nos muestra un Reino de Dios que está presente, sobre todo al revisar Hechos, recordemos que el Evangelio y el libro de Hechos de los Apóstoles son dos partes de un mismo escrito, así el Reino aparece de principio a fin en Lucas (Lucas 1.31-33, Hechos. 28.23).
Además, Lucas nos presenta a las tres personas divinas relacionadas con el Reino; el Padre trae el Reino, el Espíritu Santo se asocia con el Reino en el nacimiento de Jesús y en Pentecostés; y Jesús es el Rey.
Es Lucas quien nos presenta más claramente la universalidad del Reino cuando en Hechos. 1.6-8 los discípulos le preguntan a Jesús sobre el Reino y su regreso, y él los envía por todo el mundo a predicar el evangelio. Por otro lado Lucas asemeja entrar el Reino de Dios con ser salvo (Lucas 24-26).
En resumen, en los evangelios encontramos que el Reino de Dios no es conforme a este mundo, sino que es un reino de servicio, sólo el Padre sabe cuándo se consumará, al principio se presenta insignificante y luego llega a ser el más grande y universal.
IV. El Reino de Dios en Pablo
No vamos a entrar en un análisis detallado del Reino de Dios en Pablo, pero queremos hacer notar que Pablo es quien desarrolla mejor la idea o concepto del "ya todavía no", pues hace dos diferentes presentaciones del Reino una del presente y la otra futurista.
La idea de un Reino ya presente la encontramos en Romanos 14:17, 1 Corintios 4:20-21 y 1 Tesalonisenses 2:12; la idea de un Reino futuro se encuentra en 1 Corintios 6:9, 15.50 y en Gálatas 5:21. Por otro lado, Lucas nos presenta a Pablo como un predicador del Evangelio del Reino (Hechos 14:22, 19.8, 20.25 y 28.23, 31)
Pablo destaca el desarrollo del Reino, en similitud con las parábolas de la semilla de mostaza en los evangelios, sin embargo predicaba que ya no pertenecemos al mundo, pues no seguimos al mundo, sino que como hijos de Dios somos guiados por el Espíritu Santo (Ro. 8), pero vuelve a extender el velo cuando afirma que "la creación toda aguarda la manifestación gloriosa de los hijos de Dios, con lo que sugiere una permanencia en esta creación, pero regenerada o renovada.
Conclusión
El Reino de Dios es una realidad, pero su concepto ha evolucionado de algo nacional a algo universal, que ya inició su desarrollo, pero le falta para su madurez la cual se alcanzará hasta que venga Cristo, su Rey.
La tarea de la Iglesia es establecer el Reino de Dios en la tierra, predicando el evangelio del Reino y viviéndolo hasta que Cristo venga en Gloria y lo consolide.





