Visión y Misión
El Hogar Cuna abrió sus puertas hace 20 años, con el fin de brindar protección y atención a niños y niñas víctimas de la agresión. Sus siglas C.U.N.A. significan: Cristianos unidos por el niño agredido. Cuenta con el respaldo de diferentes profesionales, para atender con efectividad a los niños que han sufrido la agresión y el abandono. Es importante señalar que la mayoría de los menores que se atienden provienen de un contexto de pobreza extrema, donde la madre es cabeza de hogar y en muchos casos víctima de esta cadena de violencia.
La problemática que enfrentan los niños y niñas que albergamos, generan la necesidad y discusión por parte de un grupo de profesionales interdisciplinarios. Por tal razón se adecua el servicio que se ofrece a la necesidad particular de cada menor y no de una población general.
Ya que cada individuo tiene su personalidad, su historia propia y por tal razón sus necesidades específicas. En el Hogar cada niño tiene su cama, su ropa, se atienden sus necesidades, ya que buscamos reforzar su individualidad.
Este es el reto que hemos asumido, que cada uno de los niños y niñas, reciba la estimulación general y específica que requiera de acuerdo a su edad, desarrollo físico, condición de salud, estado emocional, necesidades recreativas, desarrollo intelectual y carencias tanto afectivas como culturales.
Como una Institución, creada bajo la cobertura de una Iglesia Cristiana, en forma muy especial es nuestra meta atender a cada menor en el área espiritual. Mostrar a cada menor a través de actos de amor diarios, el supremo amor de Jesús hacia ellos.
El Hogar CUNA brinda atención a una población compuesta entre 15 o 17 menores, en edades comprendidas entre los 0 y 6 años de edad. Cada menor vive en el Hogar hasta que su situación legal es definida, puede permanecer con nosotros entre 6 meses a tres años. Por tal razón son atendidos por tías que conviven con ellos, una maestra de preescolar, una psicóloga, una administradora y varios tíos y tías que los visitan semanalmente.
Ellos son personas referidas específicamente por haber sufrido el Síndrome de agresión en sus diferentes fases, referidos por el Patronato Nacional de la Infancia, entidad gubernamental encargada de velar por la niñez en Costa Rica. Es importante señalar que solo a través de ella se puede aspirar a una adopción de los niños que son declarados en abandono, luego de un proceso judicial. Los menores provienen en su mayoría de familias de escasos recursos socioeconómicos; con fuertes problemas de desintegración. Lo que los ubica como menores en riesgo social.




