Edificando La Familia
Cómo enfrentar asertivamente el temor
Un ejemplo de cómo enfrentar asertivamente el Temor
Dra. Ruth de Solís, MSc en Orientación Familiar.
“Con sabiduría se edifica una familia y con prudencia se consolida”
Proverbios 24:3
El temor es una de las emociones que más experimenta el ser humano a diario, desde que se está en el vientre materno se experimentan reacciones de alerta que aceleran el ritmo cardíaco ante ciertos estímulos. Al nacer se van integrando temores enseñados en la familia y el medio que nos rodea. Por ejemplo una niña toma un gusano cuidadosamente en la palma de su mano y corre con alegría a mostrar la bella mascota que encontró en el jardín, pero un niño huye gritando cuando un insecto se posa en su brazo. ¿Cómo aprendieron a tener reacciones tan diferentes? El temor es natural, pero a que temer, como reaccionar ante estímulos desconocidos o amenazantes son aprendidos.
Mucha gente no toma decisiones por temor al fracaso o al error, el temor se convierte en una emoción que limita el crecimiento, el logro de metas. Cuando el temor se enseñorea de alguien esa persona se detiene, no porque no tengan inteligencia, potencial o recursos; la razón es que al ser dominadas por el temor, su mundo se achica, sus ojos no miran más allá de sus pies. Les sobrecoge una angustia por el mañana que les paraliza para vivir el hoy. La timidez por ejemplo es una expresión de temor, temor de ser rechazado, de no hacerlo bien, de no saber como comportarse, temor de no ser comprendido.
El temor es un enemigo que aumenta, crece porque se alimenta del temor mismo. Pierde fuerza y poder cuando a pesar del temor que se tenga se toma la decisión, se da el paso que se debe tomar. Cada decisión tomada a pesar del temor, dará fortaleza a la estructura de la personalidad. Y será una oportunidad para reconocer el potencial que Dios ha puesto en cada uno. Todos en algún momento, enfrentaremos a gigantes en la vida y muchos ya están vencidos antes de iniciar la confrontación. El temor crece cuando hay consejos poco asertivos y contradictorios. Hay asuntos en la vida de las que no se puede huir, algunos dan una respuesta temporal otros resuelven problemas creando más problemas.
Un ejemplo de cómo enfrentar el temor asertivamente se encuentra en el siguiente texto: II Crónicas 20:1 “pasadas éstas cosas aconteció que los hijos de Moab y Amón y otros de los Amonitas vinieron contra Josafat a la guerra, acudieron algunos y dieron aviso a Josafat y le dijeron contra ti vienen”.
Analicemos este caso: Un rey, varios ejércitos amenazándole y mensajeros que le dicen vienen contra ti. Ya solo el discurso de los mensajeros señala “el problema es tuyo, con nosotros no cuentes”. Ahora la realidad era venían contra todo el pueblo. Le añaden “una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria” la reacción lógica, normal, “entonces él tuvo temor” se justifica ante esa noticia, Dios nos dio las emociones, son un regalo aun el temor. Porque si lo dominamos podemos detenernos, pensar, buscar opciones, planificar estrategias y no actuar en forma impulsiva y alocada.
El rey ¿Qué hizo? No recurrió en primera instancia a sus recursos naturales: el ejército, asesores de guerra. La acción primaria fue “y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a toda Judá” Como rey, como hombre no solo se humilló él sino que llevo todo el pueblo en una búsqueda de Dios. Buen principio familiar, congregacional, empresarial. Primero lo primero Dios. Una crisis provoco unidad y una respuesta espiritual antes que la humana. Si una familia esta en crisis, la familia entera debe tomar una actitud ante la crisis.
Dios responde ante la oración del pueblo:”No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.” Que señala Dios acá, si ante una crisis que provoca temor se responde con las estrategias humanas, esta bien, pero si va ante Su Presencia buscando su ayuda y dirección, la respuesta será “no es tuya la guerra es mía” Tome tiempo e invite a Dios a sus batallas a sus guerras personales, no se deje dominar en soledad por el temor.
Sobresale, en esta ocasión, que Dios les dice “paraos estad quietos”, en otras palabras, accionen pero no se anticipen, no gasten energía peleando antes de tiempo, esperen con calma, en paz, dominen sus emociones. Pero viene “la multitud” ya que no les tomo por sorpresa hay que hacer lo debido, pero algunos ante un aviso perecen en la lucha y el temor les gana al punto que se enferman, riñen con la familia buscando culpables, buscan salidas rápidas, temporales y peligrosas. Ante una situación que genere temor, debemos recordar que somos hijos de Dios y el temor es una “alarma emocional” para detenernos, buscar ayuda de Dios, escuchar su consejo, analizar, planificar y actuar.





