Iglesia
Las obras de Dios muchas veces son incomprensibles, pero nunca dejan de ser Gloriosas. Nuestras mentes no pueden entender los actos de la providencia divina, sólo pueden creerlos y alabarlos.
Hoy, nos parece sorprendente la forma en la que el Señor en su infinita misericordia estableció lo que en la actualidad es el Centro Evangelístico. Tenemos tan fresco en nuestra memoria, el recuerdo de aquellos días en los que aún no nos reuníamos como Iglesia, pero que aprovechábamos para evangelizar casa por casa en todo este vecindario josefino conocido con el nombre de Zapote. Nuestra meta en ese trabajo personal era invitar a las personas para nuestro primer servicio a realizarse el domingo 13 de Enero del año 1985 a las 5 de la tarde.
Con mucho ánimo y fe en lo que Dios nos había hablado a nuestro corazón, nos preparamos para esta primera reunión de adoración y predicación. Un poco más de 60 personas nos visitaron esa tarde, el martes siguiente, en nuestro segundo servicio solamente llegaron 12 personas, contando a nuestra propia familia conformada en ese entonces por cuatro personas, nosotros dos y nuestros dos hijos mayores Andrea y Esteban, así como a la familia Dalagher, nuestros muy amados misioneros. Sin embargo, persistía en nuestro corazón la certeza de lo que el Señor nos había hablado, que Él levantaría una Iglesia fuerte y próspera en este lugar, esto fue precisamente lo que nos animó a seguir adelante hasta el día de hoy. Mucho trabajo, evangelismo personal, servicios ungidos de adoración, una Palabra fresca y desafiante, comunión con Dios y a veces lágrimas, ha sido el precio de ver lo que ahora disfrutamos.
Al volver la vista atrás para hacer memoria sobre nuestros comienzos, solamente podemos ver los milagros que nuestro Padre Celestial ha hecho incesantemente. Gracias a su fidelidad y poder hoy el Centro Evangelístico es una comunidad Cristiana que ha impactado no solamente Costa Rica, sino las Naciones y al mundo entero.
"Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén" 1 Timoteo 1:17
Hugo y Ruth Solís
Pastores generales




